2009/11/19

De Barrios Azules Y Otras Obscenidades

Hace tiempo que no asomo por aquí para escupir veneno. Y no es porque me haya quedado sin él. En realidad lo vengo acumulando, en proporciones cada vez mayores, bajo la lengua: ya la tengo como hinchada, morada, con muy mal aspecto, hasta tal punto que empiezo a temer que, si un día me la muerdo accidentalmente, pueda intoxicarme. Así que yo creo que me vendrá bien liberar un poco de ponzoña, por motivos terapéuticos más que nada, que deben ser los poquitos que me quedan para seguir escribiendo de vez en cuando en este "blogue", "bitácora", sumidero de excrementos mentales o como diantres deba llamársele.

Parece ser que vivo en el centro de Palma, y yo sin saberlo. No estoy muy seguro de cuál es el nombre oficial de mi barrio: creo que Son Canals, aunque yo lo llamo siempre "al lado de Pere Garau", pues desde la puerta de mi casa hasta la plaza hay unos dos minutitos, andando a mi ritmo que es más bien despacio y arrastrando los pies. Dado que la zona es, después de la inmediatamente vecina Son Gotleu, la que más inmigración ha recibido dentro de la ciudad en estos últimos años de gozo y prosperidad, yo la tenía por periférica antes que por céntrica: entre otros indicios, ficticios se ve, que me indujeron al error, se encuentra también el precio de la vivienda en su comparación con el de esos otros barrios a los que quisiera irme a vivir, o el nivel socio-económico de las gentes que habitamos por estas lares.

Pero el Excelentísimo Ayuntamiento de Palma ha venido a rescatarme de mi yerro: mi barrio es céntrico. O eso, o mi ciudad tiene el centro urbano más expansivo y voraz donde los haya en este país (adviértase mi pericia eludiendo, con este fórmula magistral, darle a "este país" el nombre de Imperio Español, Païssos Catalans o República Siciliana de Mallorca). Es lo que deduzco del hecho de que, a apenas 15 segundos andando (a mi ritmo) desde el portal de mi casa, entro ahora en territorio de la lóbrega y celebérrima "Ora", oséase en zona azul, oséase en "pague Vd. de nuevo por aparcar en las vías que mantenemos intransitables gracias al previo pago de su impuesto revolucionario de circulación". Aunque eso sí: los mencionados 15 segundos que me separan de la primera línea del frente me separan también del derecho a comprar mi derecho redundante, mediando soborno anual, a una tarjeta de residente que me permita aparcar sin sufrir la consecuente mordida por parte de algún empleado del sector privado disfrazado de agente de la autoridad pública.

Oséase, que ya no puedo aparcar en mi barrio sin pagar de nuevo lo que ya he pagado: me tengo que ir a los barrios vecinos. Entre 10 y 20 euros diarios calculo yo, más o menos, y unos cuantos viajes entre mi casa y el coche para que no me multen ente renovación y renovación de pago, que me saldría la broma de pretender hacerlo en las partes nuevo-céntricas del barrio, pues claro: yo vivo en él, y no quiero dejar allí mi coche unos minutos sino varias horas o incluso todo el día. Y es que, como es obvio, cualquiera que venga a la zona intenta, antes de dejar su vehículo en zona azul y pagar, hacerlo fuera de ella gratuitamente: por lo tanto, mi calle y todas las adyacentes están permanentemente ocupadas por ejércitos de coches aparcados, pues siempre ha llegado alguien antes que tú. Para evitar todo esto, sólo queda la opción de alquilar un aparcamiento privado, pero de los precios popularmente convenidos para ello es mejor que no hablemos los mileuristas y/o hipotecados. En fin, nada nuevo: las gentes de otros barrios ya han experimentado estas circunstancias antes que nosotros.

La "azulización" del barrio ha sido la segunda fase dentro del proyecto emprendido por el Excelentísimo para extinguir las escasas plazas de aparcamiento que teníamos en nuestras calles: primero vino el carril para bicicletas, ése que sólo utilizan los escasos "pijos progres" de esta ciudad, y que nos redujo a la mitad los espacios disponibles para aparcar... Nadie se ofenda por lo dicho sobre los "pijos progres", pues no será ironía si digo que siento gran aprecio por la pijería progre de Palma, siempre tan inocente y bienintencionada. Pero es cierto lo que digo: prácticamente, sólo ellos usan el susodicho carril pues el resto de pijos no va en bicicleta, y el resto de "biciclistas" siguen, como muy bien advirtiera en su día nuestro perspicaz conciudadano Matías Vallés, circulando impunemente por las aceras o entre los coches.

La verdad es que me he sentido tentado a creer que la única finalidad de este absurdo es la recaudación para el erario público, pero rápidamente me he dado cuenta de que pensar tal cosa es una candidez: no es la Administración la que más se beneficia con el negocio del estacionamiento de horario limitado, precisamente, sino esas empresas privadas o semiprivadas que prestan los servicios de habilitar las zonas para ello, primero, y después de proporcionar y mantener el material y personal (o agentes ejecutores de la multa) necesarios para controlarlas. Así que ya podemos imaginar a qué botes irá a parar mayoritariamente la recaudación...

En fin: "vendre ses cases i anar de lloguer", dice el adagio popular de este país nuestro, tan sabio y entrenado en el difícil ejercicio de la resignación pacífica... ¿He dicho "país"? Perdón, quería decir... Eh... Bueno, dejémoslo estar y al grano: pasaremos de largo por la dudosa constitucionalidad, o al menos legalidad, de las zonas "azules" de aparcamiento público mediante pago, y de la potestad sancionadora ejercida por asalariados del sector privado en vez de por agentes de la autoridad pública y convenientemente habilitados; pasaremos de largo también por la discutible utilidad de los procedimientos administrativos de petición, queja o recurso, y del interminable, fatigante y costoso contencioso-administrativo, tan interminable, fatigante y costoso que nadie que necesite aparcar su coche en la calle estará tan ocioso o apreciará en tan poco su salud como para decidir emprenderlo...

Pero sí quiero detenerme, sólo para especular un poquito, en el Código Penal vigente, aprobado por Ley Orgánica 10/1995 de 23 de noviembre, concretamente en su Libro II, que es el que regula los delitos, Título XIX, que trata sobre los cometidos "contra la Administración pública", y Capítulo I, que versa sobre "la prevaricación de los funcionarios públicos y otros comportamientos injustos". Su primer artículo es el 404, que dice así: "A la autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia, dictare una resolución arbitraria en un asunto administrativo se le castigará con la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de siete a diez años". Triste pena me parece para según qué, "peró"... menos da una piedra. Que cada cual por su cuenta especule sobre qué es una "resolución arbitraria", qué resolución una "injusticia", y qué injusticia puede o no ser "a sabiendas". Quepa señalar, para quien quiera más datos antes de formarse su propio juicio, que a efectos penales y según el artículo 24 del mismo texto legal se considerará autoridad "al que por sí solo o como miembro de alguna corporación, tribunal u órgano colegiado tenga mando o ejerza jurisdicción propia", y funcionario público a "todo el que por disposición inmediata de la Ley o por elección o por nombramiento de autoridad competente participe en el ejercicio de funciones públicas". Se me libre de estar insinuando ninguna acusación de comportamiento delictivo: sólo especulo e incito a especular, sin ánimo de lucro. Y de paso acuso directamente, sin insinuación alguna, de injusticia no delictiva: la más común, que generalmente no suele estar penada por norma oficial pues la cometen los mismos que legislan. Así que ya se me puede procesar por injurias mediando querella, aunque no por calumnias (refiérase a los artículos correspondientes del Código Penal quien quiera saber por qué).

De todas maneras, estoy seguro de que la jurisprudencia ya habrá convenido que este tipo de actuaciones por parte de los administradores públicos no son delito, y si no lo ha hecho aún será porque no ha sido necesario: lo hará el día en que sea preciso. Y es que ya se nos demuestra día a día que la separación entre los poderes ejecutivo y judicial son, en este país, o terruño amancebado, o lo que ostias sea, una farsa que sólo adquiere un cierto grado de sentido cuando se trata de mantener la emoción en la entusiasmante guerra de las familias políticas.

¡Ah, "este país"! No soy yo muy europeísta, pero en la pérfida Albión o la pagana Francia no son concebibles tales niveles de corrupción, política circense y anonadamiento popular: sólo la Italia berlusconiana nos supera a la hora de diseñar un Estado tan absurdo de las cosas. Será, pues, por la mediterraneidad, o será porque apenas hace tres décadas que cambiamos un dictador por una miríada de pequeños dictadores... Pequeños dictadores, eso sí, que nos dan libertad para hablar, pues ya no son militares rancios y orgullosos sino sinvergüenzas que no le tienen miedo alguno a la palabra: saben perfectamente que ésta no tiene ninguna capacidad de acción, salvo que los intereses del que la pronuncie coincidan, en algún momento y por casualidad, con los de algún medio fáctico de comunicación con cierto peso. Así que será por eso, como digo, o porque somos jóvenes en esto del capital que fluye libre y sin cadenas, o por la cercanía todavía palpable en la memoria colectiva de la esperanza transitiva de los 70, la libertad sin ira y todas aquellas cosas, que algunos ilusos todavía nos sorprendemos... Bueno, es mentira: no nos sorprendemos, pero la frase ha quedado muy bien. Y es que ya lo dejó avisado Polibio, allá por el siglo II antes de la Era: la monarquía se corrompe en tiranía, la democracia en oligarquía. La cuestión es que los pocos de siempre sigan tumbados en el carro, a la romana y con racimo de uvas, del que tiramos los muchos de nunca. Que las cosas cambien para que todo siga igual, diría Tomasi.

Y en fin, señores, esto es todo lo que quería escupir. Ya me he desahogado un poquito, y echado fuera de mí algo del veneno que trago: no me lo puedo dejar todo dentro, que se me infecta. Saludos.

2009/11/10

La Palabra Quejumbrosa

El tiempo embiste, bruta y cruelmente,
rasgando con sus cuernos mis costillas,
hiriendo alrededor todo mi mundo:
orfana mis entrañas y mi vida.
¿No oléis la pestilencia de la muerte?
Está siempre presente, en todas partes,
acecha en cada vuelta y cada esquina,
su blancos dientes mascan cada instante.
¿Y a mí qué más me da, si me desprecias,
si odias mi palabra quejumbrosa?
Tallando la belleza en la tristeza,
yo venzo sobre el mundo de las sombras.
Pues ésa es la victoria solitaria
que al ser humano puede tolerársele:
llevarse la derrota del destino,
en arte envuelta, al nicho y sepultarse.

2009/11/06

Buen Viaje


Cuando llegaste, tu cuerpecito era tan diminuto que cabía en la palma de la mano de una niña. Ahora que marchas, tu espíritu es tan grande que colma de recuerdo todos los rincones de la casa. Adiós, pequeña loca, rabito amable, humilde compañera... Adiós, leona temblorosa, carita chata, bigote suspicaz... Parte ya, no te demores, hacia esa tierra extraña a la que todos emigramos tarde o temprano. Hazlo, no nos esperes más: tú has cumplido con creces y ya eres libre, pero nosotros aún tenemos deudas por pagar y el equipaje a medio hacer. Emprendes el viaje más que rica para pagar al barquero, así que cruza el río y pasa al otro lado, a los verdes prados infinitos donde va a parar todo ese tiempo que aquí se nos escapa: allí lo tendrás de sobra para galopar persiguiendo mariposas, con las orejas peinando el viento, y escarbar hoyos en la tierra con tus manos blancas. Y no nos eches de menos: en las remotas simas de tus enormes ojos, donde sueña tu conciencia, estamos contigo... Ella sobre todo está contigo, y así lo ha dicho para todo el que lo haya oído. Adiós, bonita. Buen viaje.

2009/11/01

Poesía Muerta

Hundido todo el verso, no me queda
sino una mar de prosa que cruzar
sobre esta frágil balsa de maderos
podridos por el tiempo y la humedad:
sin ancla, sin timón, sin rumbo alguno
que pueda imaginar puerto o destino,
poeta muerto soy, que a la deriva
viaja en ataúd hacia el olvido.

2009/08/08

Desliz Entre Paréntesis

I
Soy la mirada perdida,
no lo dudes, que recuerda,
sin un concreto sentido,
sin voto, sin voz, sin meta;
sin intención y, quizá,
sin tan siquiera esperanza:
recuerda porque recuerda,
te mira porque es mirada.

II
Porque luces en los ojos
el brillo del mar convulso
que esos pocos hombres buenos
escudriñan bajo el mundo;
porque tus párpados caen
levemente, por su izquierda,
vistiéndose en la elegancia
de una plácida tristeza;
porque llevas en el rostro
la cicatriz de los besos
que las musas te han vendido,
con tu alma como precio;
porque eres, pequeño, grande,
como el valiente suspiro
de un verso breve e intenso
que se resiste al olvido;
porque comprendo en tu trazo
algún jirón de un contorno
que siendo propio, extrañé,
no quiero entender ya cómo:
por eso, y por otras cosas,
te tengo presente siempre
pese a tu eclipse de ausencia,
pese a mi órbita ausente.

2009/07/31

Paréntesis

Se abre paréntesis. Tras un lapso de rediviva no-muerte, esta pluma medio difunta vuelve a sepultarse transitoriamente: se le exije a los dedos que la gobiernan que atiendan menesteres más prosaicos, además de celosos, tanto más celosos que no consentirán galanteo alguno con otros géneros... Sodomía absoluta y despótica. Así pues, este lugar permanecerá ocioso e indolente hasta mediados del mes de octubre, si más non.

Ya, ya lo sé... Apenas nadie se va a percatar de ello: por aquí no se asoma ni la vecina fisgona, a excepción excepcional, redundante o accidental, de algún que otro pariente, amigo, amante, o bandido... Para ese algún que otro, abro este paréntesis que ya vendré a cerrar: aquí le dejo con Susana Rinaldi, y otras cosas. Hasta entonces.

P. D. La migración de contenidos, por cierto, queda incompleta; mucho mal verso y peor prosa queda entretanto, para beneficio de la Humanidad, en el limbo: ni donde antaño ni donde hogaño.

Haya Memoria...

Tres De Rinaldi

Esta entrada, en un principio, tenía como único propósito incluir una versión cantada de "Los Mareados", para que complementara la pieza instrumental de Astor Piazzolla referida aquí semanas atrás y ofreciera su letra, escrita por Enrique Cadícamo en 1942, a quienes no la conocieran. La intención, claro, requería elegir dicha versión, y estando en ello me detuve de inmediato -no podía ser de otra manera- al toparme con Susana Rinaldi: el acento más bello y sugerente, a mi juicio contrapurista, que haya tenido jamás el tango -y digo esto pasando con respeto, y conciencia de mi mayúscula herejía, por encima de todo mito-.

Y ya puesto con ella, no lo he podido evitar: al final no queda sólo aquí la interpretación por Rinaldi de "Los Mareados", sino también otras dos piezas cantadas por la misma y que cuento entre mis favoritas: "La Última Curda", compuesta por Aníbal Troilo y letrada por Cátulo Castillo en 1956; y "Uno", por Mariano Mores y Enrique Santos Discépolo respectivamente en 1943, que hace poco más de diez años fue asaltada por el gran público gracias a cierta versión extraña al tango -contra la que nada tengo, pero no prefiero-.

Escuchad la una después de la otra, o bien, antes de saltar a la siguiente sin terminar la anterior, pausad ésta: de lo contrario se os solapara el sonido de la una contra el de la otra. Eso sí, no las escuchéis en exceso: el dolor mudado en belleza punza dulcemente, pero sigue siendo dolor... No quiero ser apologeta del noctambulismo melancólico, así que por mi culpa no sea que alguno se maree más de la cuenta en su última curda. Ahí van:





"Uno"





"La Última Curda"





"Los Mareados"

Saludos.

2009/07/30

Gudari

Gudari. El guerrero planta cara al enemigo, y amenaza su vida poniendo en riesgo la propia... Pero a tus dioses, muy al contrario, sólo les satisface el sacrificio de la sangre extraña: tú no eres un gudari, eres una hiena asustadiza que mata cachorros, preferiblemente a hurtadillas o por la espalda, y luego huye. No tienes la más mínima intención de derramar una sola gota de tu milenaria sangre o poner en peligro un ápice de tu aliento, cuyo hedor ensucia toda justicia que pueda esgrimir para argumentarse. Manchas el nombre de tu linaje con tu inmunda boca, insultas al socialismo con cada uno de tus actos: eres el peor escarnio posible para el uno y para el otro.

¿Quieres ser un guerrillero, un auténtico gudari? Pues échale cojones y tírate al monte con tus camaradas, como un maqui, como un vascón en armas contra Roma, como tus supuestos antepasados... Elige una región cuyos habitantes te apoyen, o que no los tenga: ocúpala, álzate y, con voz alta y clara, declárate en territorio libre e independiente. Forma después consejo de gobierno, atiende las necesidades de los hombres y mujeres bajo tu jurisdicción, toma tu fusil y siéntate a esperar al enemigo: sabes que vendrá a por ti. Eso es lo que haría un guerrero de verdad, un guerrillero...

Pero tú no lo vas a hacer. Probablemente, no cuentas con el apoyo suficiente del pueblo cuyo nombre mancillas... Y aunque contaras con él: tampoco lo harías, pues sabes que tendrías que alimentarte de lagartijas y pasar quién sabe qué otras calamidades inconcebibles para tu pijesca mentalidad de "progre" medio-burgués, además de enfermar por el terror al castigo seguro que te infligiría el poderoso enemigo si osas desafiarle a pecho descubierto... No lo harías, sobre todo, porque tú no eres guerrero, guerrillero ni gudari. Ni tan siquiera eres socialista: eres tan sólo un patán con una pistola, dispuesto a matar pero nunca a morir...

¿Gudari? Una patética marioneta, convertida en asesino por las manos de titiriteros cuyos auténticos intereses bastardos, que no logras ni imaginar, te harían enrojecer de vergüenza si los conocieras: ésa es tu triste y verdadera sombra.

2009/07/23

Un Suspiro De Los Aires

Fue acaso el más fugaz de los momentos,
el más intenso instante y, sin embargo,
partió como un suspiro de los aires
que galopara vientos como un trasgo.

2009/07/16

Seguidillas De Sangre

I
La sangre derramada
lloran las venas
que abrieron los cuchillos
de puntas negras.

II
Un reguero de sangre
recorre el suelo;
quieren torcer su curso
húmedos dedos.

III
Porque la sangre es fuego,
que no la prendan;
porque quema y calcina,
no le den mecha.

IV
Hay en la sangre espíritu:
es el misterio,
y por él los valientes
saben del miedo.

V
Ya murmura el fantasma
de faz sangrienta:
clama justicia y quiere
cobrar su deuda.

2009/07/15

Más Allá

Siempre queda la esperanza,
más allá de las fronteras
que no pueden franquearse
sino a lomos de quimera;
siempre queda la ilusión,
más allá del sueño póstumo,
en los bellos pastos verdes
que no han de pacer tus ojos;
siempre queda la justicia,
más allá de donde hay ley,
para demandar amparo
a la curia de Luzbel;
siempre queda la mentira,
más allá de la verdad,
para amarla con locura
desde el burdo más acá.

Un Pequeño Romance Apócrifo

Mordió la manzana Adán,
y sus ojos conocieron;
comprendió su alrededor:
la muerte, el dolor, el miedo...
Alzó la voz a Yavé,
y gritó: - "¡Esto no es bueno!"
- "Te advertí que no tentaras
-habló Él-; ahora, siéntelo
y lega para tus hijos
como herencia este tormento:
no podrás decir jamás
que no quise protegeros."

- "¡Me diste libre albedrío!
-replicó Adán- Tu deseo
no era otro sino éste..."

- "¿Lo ves? -dijo Él- He tu premio..."
- "¿Nada más has de decirme?
¡Por mis respuestas te espero!"

-dijo el Hombre, mas Yavé
vio que el silencio era bueno.